Esta revista Psicologica es un espacio donde el adulto mayor y la familia encuentren documentos que les guíen y direccionen frente al comportamiento, cambios físicos, psicológicos, sociales, etc que se presentan en esta edad.
Chawla
(1988) afirma que los ancianos “no siempre son dependientes a causa de su
decadencia física, sino que lo son frecuentemente debido a la forma cómo son
categorizados socialmente y a las presiones que se ejercen sobre ellos. Si bien
es cierto que el envejecer implica un deterioro biológico, son las condiciones sociales
de carencia de servicios y las ideas contenidas en el modelo médico tradicional
las que restan oportunidades para que el “viejo” se mantenga activo y
autovalente. La carencia de una definición sociocultural del conjunto de
actividades que serían específicas de los ancianos les hace sentirse inútiles y
sin reconocimiento social. La falta de tareas específicas conlleva la
dificultad para saber en qué concentrar los esfuerzos y en qué volcarse de modo
de actualizar las propias potencialidades. Cada individuo que envejece debe
crearse un personaje e improvisar su actuación: la dificultad de esto implica
que sólo algunos lo logran y otros deben resignarse al estrecho mundo de las
cuatro paredes del hogar (Barros, 1994; Anzola et al., 1994).
El aumento
progresivo de las expectativas de vida en todas las sociedades presenta para los
próximos decenios el importante desafío de definir el significado y los roles
sociales de los adultos mayores. Este desafío implica la necesidad de realizar
arreglos sociales que permitan a las personas mayores el desarrollo de todas
sus potencialidades en busca de un envejecimiento exitoso. Un envejecimiento exitoso
y saludable tiene que ver con la funcionalidad biológica y social que permite
la plena integración social y familiar de los que envejecen, lo que implicará
superar las barreras sociales y culturales que aún persisten e impiden a los
adultos mayores desarrollar sus potencialidades. En las modificaciones que deban
realizarse están involucrados el estado, las organizaciones sociales, la
comunidad, la familia y cada uno de los individuos (Peláez,
2000;
Domínguez, 1982). La calidad de vida de las personas mayores está estrechamente
relacionada con la capacidad funcional y el conjunto de condiciones que le
permiten mantener su participación en su propio autocuidado y en la vida familiar
y social (CELADE, 2003; Fernández-
Ballesteros
et al., 1996).
para profundizar puedes revisar estas referencias:
ZAVALA. Mercedes y otros (2006) Funcionamiento social del adulto mayor. Ciencia
y enfermería XII (2) pp. 53-62. Extraido de: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-95532006000200007&lng=en&nrm=iso&ignore=.html
Múltiples han sido las teorías que se han
propuesto para explicar el envejecimiento psicológico y/o la reacción
psicológica de los individuos ante el envejecimiento.
La psicología, como ciencia de la mente, de
la conciencia y del comportamiento es una de las principales disciplinas de las
que se ocupan del envejecimiento. Preguntas como: ¿cuáles son los cambios
normales que se producen a lo largo de la vida en la cognición, el afecto, la emoción
y otras estructuras y procesos psicológicos? ¿Cómo perciben las personas estos
cambios? ¿Cómo experimentan el envejecimiento en sí mismos y en la sociedad? ¿Qué
cambios se producen en el comportamiento a lo largo de la vida? ¿Cómo puede
contribuir la psicología a la descripción y explicación de las relaciones persona/ambiente
a lo largo del proceso de envejecimiento? ¿Cómo puede contribuir la psicología
a la prevención y rehabilitación de las personas mayores vulnerables?
Las
condiciones psicológicas no siguen el mismo patrón de deterioro a lo largo de
la vida que las biológicas.
Un buen
ejemplo de esta perspectiva lo constituyen las diferencias entre inteligencia
fluida y cristalizada: mientras la inteligencia fluida o biológica decae muy
pronto en el transcurso de la vida, la inteligencia cristalizada o cultural permanece
estable hasta una edad avanzada (p. ej., Baltes y Graf, 1996).
La
psicología es también la ciencia de la subjetividad; conceptos tales como
bienestar, satisfacción en la vida, calidad de vida subjetiva, constituyen
componentes importantes del sistema del yo que se han asociado estrechamente con
el envejecimiento y con la edad, y que se han convertido en conceptos clave de
la política institucional sobre envejecimiento
La
psicología está claramente involucrada en la atención primaria, secundaria y
terciaria de personas con discapacidades físicas y/o psíquicas. La incidencia
de la minusvalía y la discapacidad aumenta con la edad, por lo que la
intervención psicológica en discapacidad en la vejez cada vez será más
frecuente y necesaria. Por otra parte, aumentarán las necesidades de atención
psicológica a personas con discapacidades que llegan a la vejez, especialmente
con discapacidades cognitivas (p. ej. demencias), e intelectuales.
Para Erik
Erikson, es propio del anciano el logro de la "Integridad del Yo", en
que el individuo acepta los triunfos y los sucesos de su vida, de tal forma que
le parece que su vida tiene sentido en el mundo particular en que vivió.
Entonces, es capaz de hacer la unificación de toda su vida, y además, en virtud
de un amor trascendente, que va más allá de sí mismo, es capaz de otorgar orden
y sentido al mundo.
La
sabiduría de esta etapa incluye, por una parte, la capacidad de aceptar las limitaciones
y pérdidas corporales, económicas o afectivas; ajustar la vida a estas limitaciones
y aprender a depender de otros. Además, también significa apertura; estar alerta
frente al mundo, dispuesto a iniciar nuevas actividades, nuevas amistades y relaciones
afectivas; significa aprender a relacionarse de otra manera con las personas significativas,
con los hijos y con los nietos, siendo además un buen compañero para su cónyuge.
Es aceptar lo que ya no se es y abrirse a lo que puede ser.
Las
historias personales de los adultos mayores son muy variadas. Dependiendo de
las experiencias de vida, los recursos, la salud, el apoyo familiar, la
educación, la orientación cultural. Por lo tanto, la última etapa de la vida
será percibida y vivida en forma diferente por cada persona. En este sentido,
el propósito de proponer tareas de desarrollo que reflejen temas similares para
todos los adultos mayores, corre el riesgo de descuidar la experiencia
subjetiva de cada persona.
Quizás los
fenómenos patológicos más perturbadores para la sociedad sean las alteraciones
de conducta que a veces se presentan en la ancianidad. Las que pueden ser la
continuación de una forma de conducta psicopática de toda la vida, o secuela de
una perturbación emocional u orgánica del funcionamiento cerebral. La etiología
no sólo es importante para el bien del paciente sino también porque es preciso
proteger a la sociedad La manifestación psicótica más común del envejecimiento
es la psicosis senil. Los factores que con más frecuencia desencadenan estos
estados son las interrupciones de las formas de vida habituales, como por
ejemplo el fallecimiento de alguna
persona allegada al paciente o una gran alteración del medio.
El envejecimiento se manifiesta de manera
individual.En esta etapa los adultos
mayores seadaptana las condiciones que le ofrecen la sociedad,
dependiendo de su personalidad y la manera de reaccionar de acuerdo a su
entorno.
Básicamente existen algunos funciones
cognitivas que son evidentes en esta etapa como son:
La
pérdida lenta y continuade la memoria.
Lentitud
del proceso de información.
El
reloj biológico empieza lentamente a fallar.
La
aparición de la presbicia.
La
aparición de la hipoacusia.
La
depresión
La
baja autoestima
Finalmente, en cuanto a la personalidad, suele aumentar el interés por
lo propio, desdeñando lo extraño, se toma elpasado como referencia principal, no entendiéndose bien las actitudes de
las nuevas generaciones. Se tiendea conservar y almacenar cosas, en un intento
de asegurar el futuro. Hay una
resistencia al cambio, a lo nuevo, cuesta trabajo decidir entre varias opciones.
Para profundizar sobre
este tema puedes visitar estas referencias:
Restrepo. Carlos. (2.005) Modulo de psicopatología
del adulto y el viejo. Universidad Nacional Abierta y a distancia UNAD.
Psicología,
Psicólogos y Envejecimiento: contribución de la Psicología y los psicólogos al
estudio y la intervención sobre el envejecimiento. Documento de la asamblea
mundial de envejecimiento Rev. Esp.
Geriatr Gerontol 2002; 37(5):268-275) tomado de: http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/pdf/124/124v37n05a13040767pdf001.pdf.
FERNÁNDEZ.
Rocío (S.F) nos explica que el
envejecimiento es un proceso que ocurre a lo largo de toda la vida y no solo en
la última etapa de la edad adulta así como lo entendemos por lo general, además nos expone el concepto de envejecimiento actuarial dado por Hayflick (1994) quien lo define como «la suma de los
cambios biológicos o pérdidas funcionales que incrementan la probabilidad de
muerte». En otras palabras, la edad lleva consigo una mayor vulnerabilidad a la
enfermedad y, por tanto, cualquier característica negativa a lo largo del
proceso de envejecer puede ser entendida como una consecuencia de la edad
cuando, en realidad, pudiera serlo de la enfermedad sobrevenida y ser producto
del envejecimiento secundario (Pankow y Solotorov, 2007).
Hay que resaltar que,
una vez alcanzado el máximo desarrollo biológico (hacia los veinte años de
edad cronológica) al mismo tiempo que nuestros sistemas biológicos se tornan
menos eficientes, se produce un declive de nuestras características físicas
—desde luego, a una tasa distinta dependiendo de cada función, de su ejercicio
y del momento distinto del proceso de la edad— pero no son, necesariamente,
debidas a la enfermedad. Así, por ejemplo, menor elasticidad cutánea, menor
fuerza muscular, tiempos de reacción más prolongados, menor agudeza visual y
auditiva son características propias del proceso de envejecimiento, siendo
todas ellas producto de la edad, por lo que forman parte del proceso de
envejecimiento primario.
Pero hemos señalado que el
envejecimiento es un fenómeno multidimensional bio-psico-social y, por
tanto, cabe preguntarse si el envejecimiento biológico, al que nos hemos
venido refiriendo como un lento proceso de declive en una serie de
características físicas, ocurre paralelamente e isomórficamente a un declive en
el funcionamiento psicosocial del individuo. En parte, el envejecimiento
biofísico es la base del envejecimiento psico-social y, por tanto, éste
transcurre paralelamente a aquél. Por ejemplo, el funcionamiento cognitivo
fluido que evaluamos mediante pruebas de coordinación viso-motriz o memoria de
trabajo, cursa en estrecho paralelismo al funcionamiento neurobiológico. Sin
embargo, el funcionamiento de la personalidad, de la afectividad o de las
relaciones interpersonales no presenta ese mismo perfil e, incluso, puede
presentar tendencias de cambio positivo asociadas a la edad.
Además el
cuerpo humano sufre algunos cambios los cuales son transcendentales en esta
etapa; algunas características en las cuales
se refleja el envejecimiento es la gordura en ciertas regiones del cuerpo como el vientre y cadera.
También la piel empieza a perder la hidratación y elasticidad, inicia la aparición de las arrugas. Así mismo, deterioro
dental, los
cabellos se encanecen y se hacen escasos. A esto se le suman la perdida de las funciones oculares y
auditivas, el incremento de la fatigabilidad muscular, reducción de las
funciones motoras y fisiológicas y por último un cambio en la velocidad de
respuesta adaptativa a ciertos estímulos como los sexuales.
Para profundizar sobre
este tema puedes visitar estas referencias:
FERNÁNDEZ. Rocío
(S.F) LIMITACIONES Y POSIBILIDADES DE LA
EDAD Cap. 3. Universidad Autónoma de Madrid
Catedrática Emérita pp. 104-148 tomado de: http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/libroblanco-envejecimientoactivo/imserso-libroblancoenvejecimientoactivo-capitulo03-01.pdf